Correr por la Garrotxa

El boom de las carreras no parece que vaya a aminorar. Cada año hay más eventos en el país y no es de extrañar porque nuestra geografía nos brinda unos recorridos impresionantes. Desde una maratón que nos permite conocer la ciudad hasta una carrera de kilometro vertical en plena montaña, hay para todos los gustos.

Correr se ha convertido en un deporte de masas pasando de ser un ejercicio solitario (todos hemos sido Roky alguna vez) a una razón para ponernos en forma con los colegas. Es más, ya se han roto las barreras de genero y de edad y en los eventos multitudinarios podemos ver varias generaciones sudando y sufriendo “bamba con barba”. Lo mejor de todo es que cada vez más niños se están contagiado de esta fiebre para alegría de los padres y pediatras.

Nosotros nos hemos apuntado a esta moda hace años y, aunque yo no corro demasiado, nos encanta participar  a todos los eventos que podemos. Las carreras de ciudad son divertidas, pero las que nos gustan más son las de montaña.

Cómo he dicho en otras ocasiones, no hay nada como salir de la ciudad para romper la rutina. Estas carreras nos brindan una excusa formidable para salir, conocer zonas que no conocíamos a la vez que hacemos ejercicio y, habitualmente, sin tener que gastar grandes sumas.

Hace cuatro años fuimos a la primera edición de la Romanic Extrem en la La Vall de Bianya (Garrotxa) y nos gustó tanto que hemos vuelto cada año. La carrera es un verdadero reto para los participantes pero el numero de inscripciones va subiendo cada año por la magnifica organización y por la belleza del recorrido. Ahora, la verdadera razón por la cual he querido escribir sobre ella es lo que ofrecen a los acompañantes.

Mientras los participantes sufren/disfrutan de la carrera, los organizadores tienen un sin fin de actividades al aire libre para el resto de la familia. Todo niño que pueda andar o gatear puede participara en una carrera (adecuada a su edad) y cuando acaba puede ir de paseo sobre un burro o ir a la carpa habilitada para actividades infantiles. Por su puesto, también hay bebidas y comida de la zona y a muy buen precio. Ya el día antes empieza el programa de actividades que van desde charlas sobre la alimentación del corredor hasta un recorrido en trenecito que nos lleva a visitar las maravillas del valle.

El valle está lleno de casas rurales que se adaptan a todo tipo de bolsillos, de hecho en la misma página de la carrera ofrecen información para ayudar a los que no conocen la zona, además de ofertas especiales para los que vienen para el evento. Esto hace que la Romanic Extrem se convierta en un fin de semana lleno de aventuras para toda la familia.

Donde dormir:

Tengo que decir que me va a costar desvelar nuestro sitio favorito, pero como se lo merecen y espero que más familias puedan disfrutar como nosotros, aquí lo tenéis: Can Torrotes

Es precioso, tanto el sitio como todo lo que lo rodea. Los niños pueden jugar en un campo de césped, en un cajón de arena, en sus columpios, viendo sus vacas, gallinas o gatos… hasta hay una piscina! Además, está situado de manera que todo queda recogido entre barreras naturales que permite dejar a los niños jugar a su aire sin que tener que preocuparnos de carreteras o otros peligros.

Los apartamentos están totalmente equipados (hay casas de la zona donde hay que traer cosas de cama o de cocina) y la limpieza es impecable. A todo ello, si no os apetece cocinar, no dudéis en acudir a la señora Dolors que os preparará la mejor comida casera y os la servirá en su fantástico comedor que parece una bodega de piedra donde caben unas 3 mesas. Es como ir a ver familia en la montaña y que te preparen los mejores productos de la tierra. No os miento cuando os digo que mis hijas han estado hablando todo el año de volver y que querían que Dolors les hiciera una des sus comidas especiales.

Donde ir:

Olot está muy cerca y siempre vamos para pasear por sus calles y no puede faltar una parada en La Nevatería. La descubrimos por casualidad el primer año cuando aún íbamos con carritos y pañales. Entramos porque nos atrajeron sus productos pero, como no es muy grande el interior, estábamos preparados para que nos dieran la compra para llevar. Fueron las mismas camareras que nos convencieron de que nos quedaremos (por cierto, el sitio estaba casi lleno) y en cuestión de minutos nos sentaron en una mesa y nos dijeron donde colocar las sillitas que luego nos ayudaron a tener vigiladas. No solo eso, si no que también tenían cambiador y juguetes para entretener a los niños. Por si esto no fuera poco, me dijeron que si necesitaba el lavabo o el cambiador mientras estaba en la ciudad, que no dudara en volver. ¡Yo no podía dar crédito a mis oídos! Toda madre o padre con niños pequeños sabe lo difícil que pueden llegar a ser los empleados de bares y restaurantes cuando tienen que tratar con niños y bebés estando el local lleno. Desde entonces soy una fan incondicional y cada año vamos a disfrutar de sus productos.

Como explican ellos mismos su objetivo es ofrecer una experiencia divertida, transversal y única a sus clientes y creen en la calidad, la simplicidad y la alimentación saludable. Todo lo que tienen está delicioso y fresco. Son artesanos con tecnología; disponen de un obrador con las últimas prestaciones y el hecho de elaborar de forma autónoma les permite conocer de primera mano los ingredientes, los proveedores y los procesos empleados detrás de cada producto.

Está situado justo en frente de la Biblioteca Marià Vayreda que es un sitio perfecto para llevar a los niños si necesitan descansar un poco o llueve ya que tiene unas sección de niños amplia y cómoda.

Si os decidís a dar una vuelta en el coche, podéis ir al Molló Parc y después os recomiendo ir a comer a Beget, un pueblo precioso donde parece que el tiempo se haya parado. Nosotros comimos en Can Jeroni y salimos muy satisfechos con la comida y el trato. El establecimiento es precioso con varias salas donde las familias caben holgadamente pero con un ambiente acogedor.

Hasta el 2006 no fue acabada la carretera asfaltada que comunica Beget con Oix y con Castellfollit de la Roca. Quizás por ello se haya conservado todo su encanto original y rústico tan propio de la parte del interior prepirenaico catalán. Es uno de los pueblos recomendados en el artículo 12 Pueblos congelados en la Edad Media en Cataluña de la página web 101 Lugares Increíbles.

 

En el pueblo encontraréis varios establecimientos hosteleros agradables donde podréis degustar los exquisitos platos con productos de la zona. Si tenéis tiempo, podréis adentraros en las sendas y caminos que salen desde el pueblo y que están muy bien señalizados. 

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Sin duda volveremos y quizás pasaremos unos días para poder conocer más a fondo esta joya escondida entre las montañas.

Bueno, ya sabéis mis sitios secretos… ¡Ahora os toca a vosotros! ¡Cuantos más conozcamos mejor!

 

/Marcella

 

Fuentes:

Romanic Extrem

Can Torrotes

Olot

La Nevatería

Biblioteca Marià Vayreda

Molló Parc

Can Jeroni 

101 Lugares Increíbles

Radio Olot

 

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