¡Al diablo con la perfección!

Ok! Esta noche es noche buena.

Después de tanta inspiración para escribir entradas sobre proyectos navideños, recetas apetitosas y trucos milagrosos… sigo sin estar preparada.

No me ha dado tiempo de envolver los regalos, la casa está patas arriba (por suerte me quedan unas horas), tengo un montón de galletas sin decorar y una bolsa de piñas sin pintar que ya no serán navideña, tendrán suerte si estarán preparadas para Reyes.

Podría entrar en fase maníaca pero dudo que me sirviera de gran cosa. Otra opción es la de tomarme una infusión calentita mientras las peques están durmiendo la siesta. Sí, están durmiendo… ha sido una batalla porque la emoción las ha convertido en dos gremlings/grinch que llevan rebotando por las paredes desde que se han despertado.

Como iba diciendo, he optado por la infusión y escribir un poquito para devolver algo de paz a mis sentidos. Es como yoga para vagos.

Veamos, he intentado crear recuerdos para mi familia con actividades y citas con cada miembro por separado. También he conseguido relajarme con muchas cosas y eso me ha permitido tomarme las cosas con calma y, de paso, chillar menos (lo admito, hablo muy fuerte). Hemos leído libros, paseado, patinado, ido em bici y comido cosas nuevas… Pues ya está! Lo he hecho lo mejor que se y a veces lo mejor que he podido. Ahora solo queda relajarse.

Da igual si no me da tiempo a envolver los regalos, lo haré por la noche. Mis hijas no distinguen entre papel de calidad o lowcost. La pequeña sería igual de feliz si le metiera los regalos dentro de una bolsa de basura mientras estuviera bajo el árbol con su nombre puesto. La mayor, ni siquiera le importa el regalo en sí, quiere que Papá Noel la sorprenda, la única condición es que esté dentro de una caja. Más fácil me lo pone, he comprado una caja de cartón done voy a meter todas las cositas sueltas.

Yo no recuerdo si mis padres eran artistas envolviendo regalos o si mis paquetes tenían lazo (yo juraría que no) y no creo que mis peques se acuerden tampoco. Lo que recuerdo es la emoción y lo especial que eran estos días.

Creo que será mejor que me relaje si no me pasaré el resto del día discutiendo con ellas (eso seguro que le dejará un “buen recuerdo”) sobre tonterías y nos vamos a perder lo divertido.

Mi consejo: antes de que cunda el pánico, hay que respirar profundo y pasar un poco.

Durante 48h podemos saltarnos algunas normas y no regirnos por las rutinas diarias, lo único que va a cambiar es que nos lo vamos a pasar mejor!

Siempre podemos volver a la locura de los preparativos para Año Nuevo o Reyes (o cualquier otra celebración de esta época).

/Marcella

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